Hoy se celebra el Día Mundial del Diseño
El Consejo Internacional de Asociaciones de Diseño Gráfico plantea a los diseñadores compartir las actividades que se realizan para celebrar este día en los diferentes países del mundo a través de las redes sociales.
Cada 27 de abril se celebra el Día Mundial del Diseño por iniciativa del Consejo Internacional de Asociaciones de Diseño Gráfico (Icograda, por sus siglas en inglés), una entidad fundada en Londres en 1963.
Icograda tiene varias actividades en Londres este año con las que plantea que los diseñadores reflexionen sobre su rol en la sociedad con el tema: Convergencia. Así esperan que las conexiones globales permitan una mejor comprensión entre las personas.
El organismo que organizaciones de diseño alrededor del mundo creen eventos especiales para esta fecha en sus países y que los compartan en las redes sociales como una diálogo entre profesionales de esta rama.
Los medios oficiales para compartir son en Twitter a través del hashtag #wcdd2012 y el grupo de Icograda en Facebook (facebook.com/groups/icograda.wcdd).
En algunos países como Argentina, los diseñadores gráficos tienen un día especial el 24 de Octubre que se conoce como Día del Diseñador o Día del Diseñador Gráfico.
El diseño industrial tiene su propio día mundial que se celebra el 29 de junio, según el máximo ente del Diseño Industrial del mundo (ICSID).
El avance del streaming musical – Infografía
Muchos ven en 2012 al año que marcó el despegue de los servicios de música en línea. Eterna promesa como futuro de la industria, en los últimos 12 meses finalmente mostró números de peso que justifican semejante etiqueta. Existen varias lecturas para entender el actual crecimiento de servicios como Spotify, Deezer y Grooveshark, que ofrecen vastos catálogos musicales “on demand” y se han convertido en excelentes opciones para disfrutar de las mejores bandas y artistas.
No obstante, existen grandes desafíos con respecto al modelo de streaming musical actual. Desde la oposición de ciertos actores clave que se rehúsan a dejar morir la vieja industria hasta el programa de la retención de usuarios, cada uno de estos sitios está en la lucha por captar más usuarios, mejorar su plataforma y ganar el suficiente dinero como para pagar los derechos de licenciamiento y llevar el pan a sus mesas.
Más allá de esto, el futuro del streaming musical nunca pareció más brillante. Hoy hay más consumidores dispuestos a utilizarlo, una nueva generación de amantes de la música han convertido a estos servicios en su fuente esencial y finalmente el concepto está abandonando el ghetto para ingresar al mainstream. Crecer, adaptarse y triunfar son las metas y estos servicios hoy tienen la oportunidad de lograrlas. Echemos a un vistazo al porqué.
La satisfacción como cimiento
Una de las cuestiones más obvias con respecto al porqué del crecimiento de los servicios de streaming musical tiene que ver con la satisfacción de los usuarios. Si uno se pone a pensar, que el “cliente” esté feliz con el servicio ayuda muchísimo al negocio, dado que no solo volverá una y otra vez sino que también recomendará el mismo a otras personas. De este modo, una de las cifras arrojadas por un reciente estudio habla por sí sola: 77% de los usuarios de servicios legales están muy satisfechos con ellos.
La satisfacción de los usuarios dentro de este nada despreciable grupo varía de unos a otros. Habrá quien crea que estos servicios son excelentes tal cual están y habrá quien esté conforme pero crea que hay ciertos cambios necesarios. Sin embargo, este tipo de satisfacción ya genera una visión positiva por el streaming en general y por el servicio utilizado en particular. No es casual que muchos de estos usuarios hayan estado en las filas de los usuarios gratuitos y hayan decidido pasar a una suscripción.
En tal sentido, Spotify aparece como el ejemplo más contundente, ya que según cifras recientes, aproximadamente el 20% de los usuarios gratuitos terminan contratando un servicio Premium. En otras palabras, es evidente que el período de prueba resulta más que satisfactorio ya que se ve como positivo el desembolsar dinero en el servicio. Además, este servicio en particular ha hecho un fantástico trabajo al momento de evidenciar las ventajas de la suscripción Premium con respecto a la cuenta gratuita.
Un negocio en alza
El streaming musical se ha subido al caballo de esta satisfacción para experimentar un crecimiento en sus ganancias que ha ayudado a levantar la alicaída salud de la industria como un todo. Al menos eso es lo que muestran los números, que hablan de un crecimiento de un 59% en 2012 con respecto al año anterior. Ello implica que el streaming musical recaudó unos 571 millones de dólares durante los últimos 12 meses.
Asimismo, también se estima los servicios por suscripción contribuyeron en un 10% en los ingresos totales provenientes de los medios musicales digitales. Esto ha sucedido por primera vez en la historia y se basa en el crecimiento de tales servicios en Europa. Como no podía ser de otra manera, los países escandinavos son los que más aportaron en este respecto. Todas estas son cifras nada desdeñables si se tiene en cuenta que lo que se paga es el acceso (no se obtiene nada físico o perdurable).
En tal sentido, estamos ante un cambio de paradigma dentro de la música y que tiene raíz en la percepción de los usuarios. Mientras antes se trataba de comprar discos, cassettes y CDs (es decir, se trataba de la posesión de las canciones) ahora es más acerca de escuchar los álbumes. Así las cosas y en líneas generales, interesa más la disponibilidad que la propiedad, aun cuando los respetables números de las ventas en las tiendas digitales hablen de la persistencia del viejo paradigma.
Tal vez todo esto se relacione directamente con las nuevas generaciones y sus hábitos de consumo, obviamente influenciados por Internet y sus maneras. De hecho, un estudio reciente llevado a cabo en los Estados Unidos muestra que el grupo etario que más tiempo pasa en servicios de música online es el comprendido entre los 13 y los 35 años. En otras palabras, la transición entre modelos está dada por los consumidores ávidos de música que han abrazado ferverosamente a la Web como por los jóvenes que ya han crecido con ella de manera omnipresente.
Problemas y desafíos del streaming
Por supuesto, el streaming musical no está exento de desafíos que deberá superar para crecer. Por supuesto, los primeros que figuran en la lista es el eterno “demonio” de la industria: la piratería. No obstante, existen otras problemáticas que estos servicios tienen que enfrentar. La cuestión de la posesión puede resultar un escollo para llegar a ciertos sectores consumidores, pero no debería convertirse en un factor de peso.
Por otra parte, la publicidad (sustento de los canales gratuitos) es una buena forma de mantener tales canales abiertos, aunque su presencia puede resultar algo intrusiva y puede terminar causando que algunos usuarios abandonen los servicios (piensen en la publicidad de audio que se entromete constantemente en Spotify).
Ni hablar de las asimetrías y los huecos del modelo de streaming que puede entenderse de dos maneras. En primera instancia, los servicios de este tipo aun están ausentes en muchos países, lo que hace que no todos tengan la posibilidad de considerarlos como una alternativa para su consumo musical. Esto obviamente está ligado a los acuerdos con las casas discográficas, que muchas veces obstaculizan el crecimiento de un modelo. Lo extraño es que bajo los acuerdos apropiados la relación podría ser mutuamente beneficiosa, pero siempre se han marcado a las negociaciones como arduas y, muchas veces, improductivas.
Lo dicho lleva a otro problema bastante presente en los servicios de streaming: los vacíos en el catalogo. Sabido es que la gran mayoría de los célebres ausentes (The Beatles, King Crimson) cuentan con muchas trabas a la hora de licenciar su música. Por otra parte, también hay omisiones que parecen algo injustas para con bandas más pequeñas o menos reconocidas. Independientemente de las razones, las omisiones hacen que algunas personas pierdan el interés, lo que hace que inevitablemente el negocio no crezca tanto como puede.
Finalmente, uno de los problemas “tapados” de los servicios de streaming musical tiene que ver con una problemática más general que afecta a la gran mayoría de los sitios sociales: la retención de los usuarios. A menudo escuchamos que tal o cual servicio llega a una nueva marca en términos de cantidad de usuarios totales, pero ¿cuántas veces nos preguntamos cuántos de ellos realmente son activos? Generalmente, la cifra que se nos brinda es de un total indiscriminado de usuarios registrados. ¿Cuántos de ellos realmente usan el servicio regularmente?
Un estudio reciente revela que, en promedio, 70% de los usuarios de las plataformas de streaming musical está inactivo. Sin embargo, se cuentan entre los números que nos son ofrecidos como records o marcas para los servicios en cuestión. La realidad aparentemente difiere bastante de lo que se muestra, ya que si una gran mayoría no hace uso del servicio, entonces este no es tan popular como dicen.
El problema de la retención está muy presente y preocupa a la mayoría de los grandes sitios sociales. Aun no se ha encontrado una forma eficiente de hacer que los usuarios que prueban un sitio quieran quedarse en ellos. Esta problemática se profundiza en los servicios conocidos como freemium, es decir, aquellos que permiten un registro gratuito pero que ofrecen funciones extra y ventajas a aquellos que tengan un suscripción paga. Independiente de la satisfacción generada, es evidente que la Internet toda tiene un problema de fidelización que posiblemente se relacione a su frenético dinamismo.
Conclusiones
Por lo visto, los servicios de streaming musical están viviendo un excelente presente, con números impensados un par de años atrás. Lo dicho es suficiente evidencia como para sustanciar esta percepción. Claro está que el año 2012 ha sido una bisagra para este tipo de plataformas, que ahora jugará en las ligas mayores, en donde tiene una mayor exposición y un mayor alcance. Lo decimos otra vez: es su oportunidad para consolidarse.
Eso sí, esa oportunidad solo será completamente aprovechada en tanto y en cuanto cada uno de los servicios sea capaz de solventar algunos de los problemas presentados en el apartado anterior. Por supuesto, estos son desafíos complejos que requerirán de soluciones más radicales, pero en si los popes de la industria se dan cuenta a tiempo que esto ha dejado de ser una promesa y es, de hecho, el futuro de la misma, entonces tal vez las cosas se simplifiquen un poco.







