Cómo hacer un buen balance de blancos
En este artículo sobre el mal llamado balance de blancos descubriremos su importancia y cómo aprovecharlo para mejorar nuestra técnica. Para empezar deberíamos llamarlo equilibrio de blancos. Y descubrir que es fundamental para conseguir una exposición perfecta.
Cómo hacer balance de blancos está mal expresado en español. Se ha traducido white balance como balance de blancos. Una traducción directa y evidente realizada por alguien (¿quién habrá sido?) que cayó en la trampa de los populares false friends del inglés. Si acudimos al diccionario de la RAE, leeremos lo siguiente:
- m. Movimiento que hace un cuerpo, inclinándose ya a un lado, ya a otro.
- m. Estudio comparativo de las circunstancias de una situación, o de los factores que intervienen en un proceso, para tratar de prever su evolución.
- m. Com. Confrontación del activo y el pasivo para averiguar el estado de los negocios o del caudal.
- m. Com. Estado demostrativo del resultado de dicha operación.
- m. Esgr. Movimiento que se hace inclinando el cuerpo hacia adelante o hacia atrás, sin mover los pies.
- m. Mar. Movimiento que hace la nave de babor a estribor, o al contrario.
- m. desus. Vacilación, inseguridad.
Ninguna de la acepciones se acerca a la definición de white balance, que se refiere a la reproducción del color libre de dominantes, algo que puede ser más evidente en los tonos neutros, como la famosa escala de grises del sistema de zonas, por ejemplo. Por lo tanto sería más apropiado hablar de equilibro de blancos o ajuste de blancos.
Como cualquier aspecto técnico de la fotografía digital, hay tantas teorías como profesores. Pocas veces encontraremos a dos personas que digan exactamente lo mismo. Existen los que niegan su importancia y los que no salen de casa sin su carta de ajuste por lo que pudiera pasar.
En la época clásica (creo que ya podemos hablar así de la era de los carretes) las películas estaban ajustadas para luz día y para luz de tungsteno. Para 5000 kelvin o para 8000 kelvin, creo recordar. Cuando hacíamos fotos que se salieran de una situación con esa temperatura de color, empezaban los problemas. Muchos fotógrafos lo utilizaban de manera creativa, aprovechando los extraños colores que salían; otros iban con una bolsa con diferentes filtros para compensar; y algunos tenían la suerte de tener un colorímetro, con el que medían la temperatura y en función de los datos obtenidos ponían el filtro adecuado según una referencia de la entonces inmortal Kodak.
Con la fotografía digital el tema se ha simplificado bastante, pero lo que hace la mayoría de la gente es poner AWB en la cámara y listo. Es una buena opción, no se puede negar, pero si queremos realizar un buen trabajo no es la mejor opción. Y si disparamos en jpeg, apaga y vámonos.
¿Para qué sirve el equilibrio de blancos?
El equilibrio de blancos sirve para detectar las dominantes de color en una situación fotográfica, equilibrarlas y conseguir una fotografía sin dominantes. No sirve para corregir los colores, no nos confundamos, sólo sirve para neutralizar la gama de grises. Para corregir los colores es necesario calibrar la cámara, aunque un buen ajuste de blancos es el primer paso importante para una buena lectura de los colores.
Muchos fotógrafos, como por ejemplo Tino Soriano, siempre confiesa en sus talleres que uno de los secretos de su trabajo, además de su ojo sin igual, es poner la cámara siempre con el ajuste preestablecido Luz día, representado con el icono de un sol en la mayoría de las cámaras. Así consigue jugar con las diferentes dominantes que tienen las luces artificiales o los distintos estados del tiempo, como un día nublado. Es una forma perfectamente válida de trabajar. Otros como Hugo Rodríguez defiende el equilibro de blancos perfecto. Con esto quiero decir que muchas veces elegir una temperatura u otra depende de un criterio estético y personal. Por ejemplo, cuando hacemos una atardecer no queremos perder la dominante anaranjada, por lo que nunca equilibramos el blanco en dicha situación, pues quedaría una foto perfecta desde el punto de vista técnico, pero desde estéticamente se alejaría de la realidad.
La temperatura de color se miden en Kelvin. Luz día tiene un valor de 5500K; Nublado 6500K;Fluorescente 3800K… A través de pruebas de laboratorio y las normas de certificación de la industria se han establecido estos valores, que pocas veces coinciden con la realidad. Por ejemplo, ¿la temperatura de la luz día es igual en un país del norte que en el sur de España?, ¿un fluorescente mantiene la misma temperatura de color durante toda su vida útil? Esas temperaturas que nos ofrecen todas las cámaras sólo son valores ideales, no reales.
El gran problema es que un equilibrio de blancos equivocados influye, y mucho en algunos casos, a la exposición. Puede llegar a suponer un error de un paso. Si queréis hacer la prueba, fijaos la próxima vez en cualquier fotografía vuestra y cambiar la temperatura de manera drástica en ACR o Lightroom. Ya me contareis qué pasa.
Ajustar correctamente el equilibrio de blancos en la cámara
El momento del disparo es básico para conseguir una buena exposición, y por lo tanto un buen resultado técnico. Veamos cuáles son las opciones que tenemos:
Disparar en AWB
Para la mayoría de los fotógrafos mortales que queremos disfrutar con la fotografía esta es la mejor opción, aunque no es la mejor solución. Ajustamos en la cámara este ajuste preestablecido y ella, después de una serie de ajustes y unos sencillos cálculos matemáticos que consisten en conseguir que los tres canales de color RGB del píxel elegido tengan el mismo valor. Si este punto se vuelve equilibrado con esa luz, todos los demás harán lo mismo. Esto es estupendo si la luz proviene de una única fuente y no está contaminada por un reflejo, pero será un gran problema si hay varios puntos de luz. Además, ¿qué puntos mide la cámara?, ¿cómo sabe si ese muro es naranja o está recibiendo la luz de un flexo con la tulipa de dicho color?
Si seguimos adelante con esta práctica de riesgo siempre podemos acudir a solucionarlo en cualquier programa de edición, sólo con pinchar con la herramienta Equilibrio de blancos en el lugar adecuado. ¿Pero cuál es? Lo ideal es un punto blanco, antes que un punto gris como se decía antes. Lo difícil es encontrar ese punto blanco sin dominantes…
Dentro de este punto incluyo también los ajustes preestablecidos de Luz día, Sombra, Nublado, Fluorescente… Son buenos puntos de partida, pero insuficientes para una correcta medición. Además podemos empezar a hacer fotos muy motivados con estos valores y cambiarlos cada vez que cambiemos de luz, pero lo más seguro es que llegue un momento en el que nos despistemos y hagamos todas las fotos con una bonita dominante azulada por habernos olvidado de cambiar el ajuste preestablecido Tungsteno.
Ajuste manual del equilibrio de blancos
Es la opción más acertadas si queremos hacer bien nuestro trabajo, o queremos sacar todo el rendimiento a nuestra cámara. Consiste en llevar con nosotros el blanco ideal para hacer un ajuste correcto. Muchos pensareis que con un folio o con la camiseta basta, pero no es así. Nos toca gastarnos el dinero. Hay que comprar una buena carta blanca como la que viene con la Passport Color Checker o la plegable de Lastolite.
Una vez nos decidamos por hacer una foto, disparamos antes una con la carta blanca recibiendo la luz que ilumina la escena. Es importante que la carta llene por lo menos la mitad del encuadre. Una vez hecha, y dependiendo del modelo de cámara, tenemos que grabar ese disparo como ajuste personalizado de equilibrio de blancos.
Todas las fotos que hagamos bajo la misma iluminación quedarán perfectas y la exposición (el histograma) será siempre correcta. Tendríamos que cambiar dicho ajuste si cambia la luz. Es un poco engorroso, pero como siempre digo, nadie ha dicho que la buena fotografía sea fácil.
Otra opción más drástica, dentro del ajuste manual, es la propuesta por Guillermo Luijk, que a través deUniWB se puede anular el equilibrio de blancos en la cámara, con lo que la exposición e histograma es más fiel a la realidad de un RAW. Si elegimos dicho método de trabajo, nuestras exposiciones serán más precisas pues la temperatura de color ya no influirá en la medición de la luz. Es algo complejo, pero puedo asegurar que funciona. Explicarlo aquí sería muy largo, por lo que os remito a la página del autor.
Espero que este artículo os haya resultado interesante. Más adelante escribiré uno sobre la corrección del equilibrio de blancos en el ordenador.
¿Cómo llega la luz al sensor?
A todos nos gusta tomar fotografías y muchos entendemos cómo funciona una cámara. Pero ¿realmente sabes que sucede con al luz al llegar al sensor? La luz atraviesa varios filtros y dispositivos antes de alcanzar al sensor y aun allí es modificada. Veamos todo lo que sufre la luz antes de convertirse en bits y bytes.
La semana pasada hablamos acerca de la luz. Cómo se comporta, qué la afecta y cuáles son sus principales características. Hemos entendido que no tomamos fotografías, sino que pintamos con luz. Pero toda esta luz tiene que ser interpretada; de alguna manera tiene que capturarse y convertirse en un formato que pueda transmitirse de manera digital. Veamos entonces cómo se comporta la luz una vez que alcanza el sensor.
Finalizado el viaje a través de la lente, la luz todavía sufre varias modificaciones. Vamos a hablar del viaje promedio que realiza, el que la luz debe atravesar en la mayoría de las cámaras comunes de hoy en día, por lo que el proceso será similar a todos los casos posibles pero no igual en ciertos sensores o configuraciones.
Filtro de paso bajo
El primer paso que debe realizar la luz es atravesar el filtro de paso bajo. Este filtro es una fina lamina que se encuentra por sobre el sensor —el mismo que limpias al “limpiar el sensor” ya que no estás tocando el sensor propiamente dicho, sino el filtro de paso bajo— que “prepara” la luz para que esta sea interpretada de la mejor manera posible por la cámara. Este filtro usualmente lo que hace es reducir el efecto muaré que se presenta cómo olas u ondas en zonas de la imagen con patrones repetitivos. Claro que cualquier filtro por delante de la luz reduce la calidad de ésta, introduciendo problemas y desenfoques, pero usualmente el beneficio que traen es mucho más superior que los problemas que introducen.
En algunos tipos de fotografía estos ajustes que realiza el filtro son tan críticos que se comercializan ciertas cámaras que deshabilitan a pedido o directamente carecen la acción de este. La Nikon D800E es un claro ejemplo: directamente no trae este filtro, sino que su sensor es impactado directamente. Esto obliga al usuario a lidiar con problemas de patrones muaré en la postproducción, pero le permite tener fotografías de una acutancia muy, muy alta.
Filtro Bayer
El segundo filtro que debe atravesar la luz es el filtro Bayer (cuyo inventor murió el año pasado). Este filtro es el más agresivo de todos, ya que altera profundamente la luz y la “clasifica” en cierta manera, en pos de solucionar ciertos problemas nativos de todos los sensores comunes.
El filtro Bayer es una matriz de mosaicos verdes, rojos y azules qué, obviamente, representan los colores primarios. Cuando la luz atraviesa uno de estos mosaicos, solo al color correspondiente al mosaico se le permite el paso mientras que resto del espectro es absorbido. Los mosaicos verdes solo permiten las tonalidades verdes, los mosaicos rojos las tonalidades rojas y la misma historia con las azules. Estos rayos filtrados alcanzan cada fotodiodo de la cámara y estos almacenan la luz como una carga eléctrica.
Pensándolo un poco te darás cuenta que en este caso, cada pixel del sensor almacenaría solo una tonalidad de color, en vez del rango de tres colores a los que estamos acostumbrados y que representan todas las imágenes que vimos y veremos. Y esto es así, por qué los pixeles de la cámara “ven” en blanco y negro.
Así es, el sensor en realidad no detecta colores, sino intensidades. Cuando un rayo de luz impacta un fotodiodo, este no analiza su temperatura o parte del espectro de luz, sino que detecta tan solo que tan intenso es.
Entonces, una vez filtrada la luz en sus respectivos colores primarios la imagen debería verse, justamente, como ese filtro de colores. Y previamente a que la imagen sea guardada, esto es verdad.
Como se puede ver en la imagen de arriba, la fotografía antes de ser procesada se ve así. Es un enorme mosaico de colores que poco se corresponden con la vista que tuvimos a través de la lente. Lo que se hace para que la fotografía final se parezca a la vida real es interpolar la información. La interpolación es un tema que va y viene en este blog, siempre polémico y siempre se presta para el debate. Funciona de manera muy sencilla: estimando la información que falta.
Digamos que tenemos varios pixeles verdes y muy pocos azules y rojos. Nuestra grilla producida por el filtro Bayer mostraría intensidades muy altas en las secciones verdes y muy bajas en las otras dos. La interpolación, simplificando el asunto, estima cuales serían las intensidades basándose en la información que tiene alrededor y en nuestro ejemplo calcularía los espacios rojos y azules como verdes. En cierta manera, esta función “inventa” la información de color que no tiene y produce una imagen final más fiel que la que otorga el filtro Bayer. Y aunque parezca un pésimo método, es el mismo que venimos utilizando hace más de una década. Obviamente la interpolación produce problemas de acutancia y pérdida de nitidez, pero aún hoy sigue siendo el mejor método para volver a obtener la información que el filtro Bayer elimina.
Finalizada la captura de luz, los fotodiodos que fueron impactados almacenan la luz como una carga eléctrica que se le asigna un valor entre 0 y 255, siendo 0 la completa falta de luz y 255 el punto máximo donde el fotodiodo puede ser excitado. Esta carga es leída línea por línea por el controlador de la cámara, comenzando desde la parte de abajo del sensor hasta arriba —ya que la lente “da vuelta” la luz al atravesarla, dejando la parte superior de la imagen en la inferior y viceversa. Esta lectura línea por línea es la que introduce el efecto gelatina o rolling shutter al grabar video, ya que cuando se lee la última línea ha pasado un tiempo considerable de cuando se leyó la primera.
Estos datos se guardan se codifican a bits, se le aplican ciertos filtros digitales que varían con cada fabricante y se envían a la tarjeta SD. Luego tú la publicas en tu red social favorita y recibe unos cuantos likes. Tremendo viaje, ¿verdad?
Octubre, mes de la lucha contra el cáncer de mama
Seguramente conozcas más de una valiente mujer que ha luchado o lucha contra el cáncer de mama. Y es que este cáncer es por lejos el más frecuente en las mujeres. Cada año aparecen 1,38 millones de casos, y de ellos resultan 458 mil muertes.
Cada año aparecen 1,38 millones de casos, y de ellos resultan 458 mil muertes. Sin embargo, y afortunadamente, con la detección temprana como medida principal, es un cáncer que se puede curar.
Para que todas las mujeres nos concienticemos acerca de la importancia de la prevención de esta enfermedad, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado a octubre como el Mes de la sensibilización sobre el cáncer de mama.
Octubre, mes de la sensibilización sobre el cáncer de mama
Octubre es el mes que la OMS ha elegido para celebrar en todo el mundo la lucha contra el cáncer de mama. El objetivo es fomentar la sensibilización acerca de este cáncer y destacar la importancia de la detección precoz, así como también dar más atención a los programas de salud pública, tratamientos ycuidados paliativos de las pacientes y sus familiares.
Hay que tener en cuenta que la mayoría de las muertes por cáncer de mama se producen en los países de bajos ingresos, donde hay dificultades para acceder a los servicios de la salud y todavía falta de sensibilización e información sobre el papel de la detección temprana en la prevención de la enfermedad.
De esta forma, la OMS se propone un plan integral de lucha contra el cáncer de mama.
Prevenir el cáncer de mama
Como aun se desconocen las causas exactas del cáncer, la prevención y la detección temprana son esenciales para evitar la enfermedad. Aquí compartimos algunas claves para evitar el cáncer de mama.
1. ¡Examínate!
¿Sabías que más del 90% de los casos de cáncer de mama son detectados por las propias mujeres? Debes estar atenta a los cambios de tu cuerpo. Al menos una vez al mes, hazte un auto examen de mamas mediante el tacto. Si encuentras una anomalía o un bulto, acude enseguida al médico: no tengas miedo, la detección temprana es la mejor cura de cualquier enfermedad.
En este vídeo puedes aprender cómo hacer un auto examen de mamas:
2. Házte la mamografía anual
Los chequeos médicos también son muy importantes. A partir de los 40 años, es esencial que toda mujerse haga una mamografía anual para mantener su salud bajo control. La mamografía es un examen que permite detectar si hay tumor.
3. Ten una alimentación sana
La alimentación influye en nuestra salud, y hace la diferencia en la prevención del cáncer de mama y muchas otras enfermedades. Para mantener tu organismo fuerte y saludable, trata de comer más frutas y verduras, bebe mucha agua, limita el consumo de grasas y evita el alcohol y el cigarrillo. Dicen que ciertosalimentos como la linaza, las nueces de Brasil, el ajo, granadas, vegetales verdes, el salmón y el té verde ayudan puntualmente a evitar el cáncer de mama.
4. ¡Haz ejercicio!
Trata de encontrar un tiempo para ti en tu rutina para un poco de actividad física. El ejercicio es fundamental para la salud, mejora nuestra calidad de vida y ayuda a prevenir el cáncer. Intenta al menos caminar unos 20 minutos tres veces a la semana.
5. Cuida tu peso
Seguir una alimentación sana y equilibrada, y hacer algo de ejercicio a la semana, es importante para mantener un peso estable y saludable. Está comprobado que las mujeres con sobrepeso tienen más posibilidades de desarrollar cáncer de mama, así que cuida tu peso.
Luchemos juntas contra el cáncer de mama. ¡Podemos ganarle!
¿Por qué no hay sonrisas en las fotos antiguas?
Las razones son básicamente dos: técnica y, sobre todo, moral
Sonreír ante una cámara es hoy un acto reflejo y casi hasta una obligación pedida por el fotógrafo. Pero no siempre fue así. Un vistazo a un álbum antiguo y no hay asomo de una risa, ni siquiera estiran tímidamente los labios. Todos serios, mortalmente graves. ¿Por qué nadie sonreía en los retratos? ¿Cuándo empezamos a alegrarnos delante de un objetivo?
Las razones son básicamente dos: técnica y, sobre todo, moral. Al comienzo de la era de la fotografía, en el siglo XIX, los retratados debían pasar un largo tiempo hasta que el daguerrotipo era capaz de captar la imagen, al menos diez minutos para recoger la luz. Imposible mantener un gesto forzado durante tanto tiempo sin que el resultado fuera un borrón. De hecho, en ocasiones contaban con reposacabezas para evitar el entumecimiento muscular.
Las razones técnicas no invitaban entonces a la alegría, pero los retratados tampoco habrían esbozado ningún síntoma de alborozo aunque la tecnología hubiera sido más rápida. El motivo principal para no sonreír delante de una cámara era moral. La sonrisa era vista tradicionalmente en occidente como un gesto infantil y principalmente desdeñoso. La cultura artística europea mostraba que la risa estaba reservada para los locos, los borrachos, los niños, la gente del espectáculo y las prostitutas.
La literatura al respecto es abundante. El escritor Mark Twain, según recoge el artista Nicholas Jeeves en un artículo publicado en The Public Domain Review, dejó anotado: «Una fotografía es un documento demasiado importante, y no hay nada que lo dañe más y lo estropee que una tonta, estúpida sonrisa grabada para la posteridad». Los retratos fotográficos, entonces caros, estaban reservados a personalidades o gente pudiente, preocupadas en ofrecer una imagen responsable de sí mismos. Como anotó el escritor Charles Dickens: «La sonrisa es para las damas y caballeros a los que no les importa parecer inteligentes»
El historiador francés Colin Jones, estudioso de la evolución de la sonrisa, sostiene que en las artes plásticas se pensaba que la mejor forma de captar el carácter era el reposo. La esencia del individuo no se podía expresar con una emoción fugaz o fingida. Y también está la dificultad del retratista para acertar con el matiz de la sonrisa en un retrato: evitar que resulte una mueca irónica, una burla, mostrar suficiencia… Demasiados tonos evitables con un gesto adusto natural.
Los primeros retratos a mediados del siglo XIX eran sucesores directos de está visión sobre la imagen propia. Y, salvo raras excepciones, se mantuvo así durante toda la centuria y hasta bien entrado el siglo XX. Hasta que, una vez más, Hollywood invirtió la tendencia con sus películas y las sesiones fotográficas de los actores recogidas en revistas con alcance mundial. La eclosión del cine americano, la popularidad de las estrellas, su imagen siempre alegre y despreocupada influyó en la forma de posar ante la cámara. Los dientes comenzaron a asomar delante del objetivo y se extendieron como una feliz plaga, alimentada por la facilidad técnica para captar los instantes, cada vez con mayor rapidez y en mayor número.
Ni siquiera las personalidades tienen ya necesidad de mostrar un porte firme en cada instantánea. Ahora son habituales las sesiones de fotos humanizadoras desde presidentes a casas reales. El ideal del individuo se forja para la posteridad en todo el rango emocional que recogen las imágenes en su conjunto. Aunque, como explica el historiador Colins, la cuestión no afecta a culturas menos occidentalizadas. Allí, donde la sonrisa no está tan valorada socialmente, el revelado sigue siendo de caras tímidas o directamente serias, como en cualquier fotografía antigua.
6 Técnicas de Enseñanza que NO Conocías
La educación, como casi cualquier otro campo de nuestra sociedad, ha evolucionando a pasos agigantados en los últimos años. Las técnicas de enseñanza tradicionales, basadas principalmente en la figura del profesor explicando y los alumnostomando apuntes pueden ser todavía útiles en algunas ocasiones; sin embargo, hoy en día la educación gira más en torno a estimular al alumno para despertar su curiosidad y ganas de aprender. A raíz de esta tendencia han surgido, por tanto, nuevas técnicas de enseñanza. Muchas de estastécnicas de enseñanza no son nuevas. Sin embargo, el uso de las nuevas tecnologías que tenemos a nuestra disposición hoy en día pueden darles un nuevo enfoque y hacer que se extiendan en nuestras aulas.
6 Técnicas de Enseñanza que NO Conocías:
1. Flipped Classroom (Clase invertida): Esta técnica de enseñanza consiste básicamente en que los alumnos estudien y preparen la lección con anterioridad a la clase. De esta manera, la clase en cuestión se convierte en algo mucho más dinámico y un entorno en el que profundizar sobre el tema de estudio. Los alumnos vienen de casa con los conceptos básicos asimilados, por lo que la clase puede dedicarse a resolver dudas e ir más allá en los temas por los que los alumnos sientan mayor curiosidad.
El concepto de “clase invertida” (flipped classroom) compagina muy bien con las herramientas de ExamTime. Con ExamTime es muy fácil compartir recursos con un Grupo, en este caso la clase, lo que permite a los alumnos estudiar esos recursos desde casa y preparar la próxima clase.
2. Design Thinking (El método del Caso): Esta técnica se basa en usar casos reales y resolverlos en grupo a través del análisis, brainstorming, innovación e ideas creativas. Aunque el “design thinking” es un método estructurado, en la práctica resulta bastante desordenado, ya que se tratan problemas reales sobre los que en la mayoría de las ocasiones no hay información suficiente e incluso puede ser que la conclusión sea que no existe una solución posible. Sin embargo, el método del caso prepara a los alumnos para el mundo real y despierta su curiosidad, capacidad de análisis y creatividad. Esta técnica se usa a menudo en los populares MBA o Másters para analizar casos reales vividos por empresas en el pasado.
3. Autoaprendizaje: La curiosidad es el principal motor del aprendizaje. Como principio básico del aprendizaje, no tiene mucho sentido obligar a los alumnos a memorizar un texto para que lo olviden 2 días después del examen. La clave es dejar que los alumnos se centren en el área que más les interese para explorarla y aprender sobre ella.
Un perfecto ejemplo de técnicas de enseñanza basadas en el autoaprendizaje es el relatado por Sugata Mitra en la conferencia TED (subtítulos en español). En una serie de experimentos en Nueva Delhi, Sudáfrica e Italia, el investigador en educación Sugata Mitra proporcionó a los niños acceso auto-supervisado a la web. Los resultados que obtuvo podrían revolucionar la forma en la que pensamos acerca de la enseñanza. Los niños, que hasta ese momento no sabían ni lo que era internet, fueron capaces de auto-formarse en múltiples temas con una facilidad inesperada.
Una manera más cercana de explorar la técnica del autoaprendizaje puede ser haciendo uso de los Mapas Mentales. Con ellos, el profesor puede iniciar un proceso de pensamiento escribiendo una palabra en el nodo central de un mapa o proponer un tema principal y dejar que los alumnos desarrollen sus propias ideas a partir de él. Así, por ejemplo, si el tema central es el Cuerpo Humano, algunos pueden crear Mapas Mentales sobre los Sistemas y Aparatos, otros sobre los Huesos y otros sobre Enfermedades que afectan al cuerpo humano. Posteriormente los alumnos serían evaluados según los mapas mentales que han creado y podrían colaborar entre ellos para mejorarlos.
4. Juegos: Aprender a través del uso de juegos es un método que ya ha sido explorado por algunos docentes, principalmente en la educación primaria y preescolar. Mediante el uso de juegos, el alumno aprende sin prácticamente darse cuenta. Por eso, aprender jugando es una técnica de aprendizaje que puede ser muy efectiva a cualquier edad, siendo asimismo útil para mantener al estudiante motivado. El profesor deberá diseñar proyectos que sean adecuados para sus alumnos, teniendo en cuenta su edad y conocimientos, a la vez que los hace suficientemente atractivos como para aportar una motivación extra. Una idea puede ser animar a los estudiantes a crear Tests con preguntas relacionadas con un tema determinado y animarles a retar a sus compañeros a realizarlos para ver quién obtiene una puntuación más alta. De esta manera, los alumnos disfrutarán de la competición con sus compañeros por alcanzar la puntuación más alta.
5. Social Media: Una variante del punto anterior son las técnicas de enseñanza basadas en las redes sociales. De esta manera, los alumnos, que hoy en día pasan el día en las redes sociales, tendrán una motivación extra para aprender. Las formas que puede tomar este método de aprendizaje son muy variadas, ya que existen cientos de redes sociales y posibilidades. Un buen ejemplo es la iniciativa llevada a cabo por la academia brasileña de idiomas “Red Ballon”, que animó a sus alumnos a revisar los tweets de sus artistas favoritos y corregir los errores gramaticales que cometían estos para reforzar su aprendizaje del inglés.
6. Técnica Exegética o de Lectura Comentada: Se basa en la lectura de textos relacionados con el tema o autor a tratar. Esta técnica tiene como objetivo que el alumno capte y comprenda lo que el autor quiere comunicar y que busque el sentido implícito en el texto, así como sus circunstancias. Cada alumno puede basarse en el tema que más le interese para indagar sobre él. De nuevo, las nuevas tecnologías nos proporcionan una gran ventaja en el uso de esta técnica, ya que nos permiten el acceso a una cantidad ilimitada de información.
Como véis, existen innumerables técnicas de enseñanza que pueden ayudaros a conectar mejor con vuestros alumnos en los tiempos que corren. ¿Conocíais estas técnicas de enseñanza? ¿Añadiríais alguna otra?







