Decálogo del buen revelado
Presentamos el decálogo de la rutina de revelado, que tendremos que hacer con todas las fotografías que pasen por nuestras manos para conseguir que luzcan lo mejor posible. Se puede aplicar con cualquier programa del mercado, con la seguridad de conseguir siempre el mejor resultado posible.
Antes y después del decálogo
Este fin de semana he estado dando un curso en Asturias, y uno de mis alumnos, cuando explicaba cómo revelar una fotografía, se ha dado cuenta de que la rutina que enseño es un decálogo de revelado. Por eso voy a publicarlo aquí, aunque muchas veces lo he aplicado en la sección ALTFoto edita tu foto. La esencia de este método viene de los consejos de Hugo Rodríguez en su libro Captura digital y Revelado de RAW.
Estos son los diez pasos fundamentales que podemos seguir para conseguir una fotografía bien revelada. Puede ser el fin o el principio de un revelado más a fondo, pero la mayoría de las veces es suficiente con ellos. Empecemos:
Mirar la fotografía
El primer paso siempre es el más importante. Nos animamos a revelar una fotografía si nos gusta y si vemos que tiene posibilidades. Es importante que valoremos sus virtudes y sus defectos, que nos fijemos en los límites de su encuadre por si es necesario recortar. Damos importancia al color, si está bien combinado, porque a lo mejor hace falta pasar la fotografía a blanco y negro.
Entender el histograma
Si entendemos el histograma, podremos avanzar en el mundo del revelado digital. Es imposible llegar a buen puerto si no entendemos lo que nos está diciendo el histograma. Es muy esclarecedor darse cuenta de sus faltas y sus excesos.
Si llega al extremos derecho tenemos mucha información con la que trabajar. Si no llega habrá ruido. Si la parte central carece de información y los extremos toman mucha altura, estaremos ante una fotografía con mucho contraste, pero si ambos extremos están vacíos, y todo se concentra en el centro entonces la imagen tiene poco contraste… Todas estas cosas y algunas más las tenemos que ver claras durante este paso.
Corregir los problemas ópticos del objetivo
Los objetivos con los que solemos trabajar no tienen toda la calidad que podríamos desear. Por eso es necesario corregir sus distorsiones, sus viñeteados y sus aberraciones cromáticas. Este tema era muy complicado hace unos años, pero todos los programas de la actualidad permiten hacer las correcciones pertinentes de cualquier objetivo de marca reconocida. Desde los de Adobe hasta los software de las marcas permiten enmascarar los fallos de nuestros objetivos, que siempre los tienen, con mayor o menor fortuna.
Reencuadrar la fotografía
Ahora es el momento de recortar la fotografía siempre que sea necesario y que así lo hayamos valorado en el primer paso. La mayoría de las imágenes mejoran ajustando el encuadre porque permite centrarse ene el elemento principal o eliminar objetos que se nos hayan colado en los extremos del encuadre.
Hay fotógrafos que son contrarios a esta práctica, pero pienso que siempre que se pueda mejorar un disparo sólo por recortar es algo lícito, pues no estamos inventando nada, sólo estamos mejorando la impresión, tal como hacíamos en el laboratorio químico.
Eliminar las dominantes de color
Un buen equilibrio de blancos mejora cualquier fotografía. Siempre recomiendo trabajar con el equilibrio de blancos automático en la cámara, para evitar problemas durante los continuos cambios de iluminación que hacemos en un viaje.
Por este motivo es importante ajustar en este momento y eliminar las posibles dominantes de color que tenga la fotografía. En muchos casos la imagen parecerá otra sólo con pinchar con la herramienta correspondiente en una zona sin dominantes, como puede ser el blanco y el gris.
Valorar la luminosidad general de la imagen
Decidimos si queremos la fotografía más oscura o más clara, o nos sirve tal como está. En Camera RAW o Lightroom se controla con Exposición, pero en otros programas sigue denominándose Brillo.
Contraste
Elegimos el grado de contraste para oscurecer las zonas oscuras y aclaras las parte claras, es decir, las separa. Si subimos el contraste suele aumentar la saturación de los colores y la fotografía parece más enfocada, pero sólo es una sensación. Realmente, con un contraste alto, la imagen tiene más fuerza y carácter, pero es un apreciación subjetiva.
Arreglar el lado derecho del histograma
Una vez hemos hecho los ajustes generales de la fotografía, nos tenemos que preocupar de las partes. En primer lugar las luces. Tenemos que asegurar que conseguimos un blanco absoluto para registrar una gama completa. En los programas de Adobe tenemos Blancos y Altas luces, pero todo consiste en trabajar con la zona superior de las Curvas. De hecho sería fantástico que todos aprendiéramos a usarlas, pero entiendo que es harto difícil si no tenemos costumbre.
Arreglar la zona izquierda del histograma
Ahora es el momento de las zonas oscuras de la fotografía. Tenemos que conseguir al menos un negro absoluto, una pequeña zona de la imagen sin detalle, así terminaremos de completar todos los niveles del histograma.
Aumento de la acutancia
Y el paso final, el número 10, es subir el contraste de los tonos medios, para conseguir una mayor sensación de nitidez. Hay muchas formas de conseguirlo, pero una de las más sencillas es acudir al comando Claridad de Adobe. Eso sí, es importante no abusar.
Y con este paso completamos la rutina de revelado que hay que seguir con cualquier programa de edición para conseguir que una foto luzca con el mejor aspecto posible. Las diferencias entre el ante y el después pueden ser sutiles, pero marcaremos la diferencia entre una buena fotografía y otra fabulosa.
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