16 de Octubre – Día Mundial de la Alimentación
La finalidad del Día Mundial de la Alimentación, proclamado en 1979 por la Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), es la de concientizar a las poblaciones sobre el problema alimentario mundial y fortalecer la solidaridad en la lucha contra el hambre, la desnutrición y la pobreza. El Día coincide con la fecha de fundación de la FAO en 1945. En 1980, la Asamblea General respaldó la observancia del Día por considerar que “la alimentación es un requisito para la supervivencia y el bienestar de la humanidad y una necesidad humana fundamental” (resolución 35/70, del 5 de diciembre).
La diversidad biológica es fundamental para la agricultura y la producción de alimentos. Las personas dependen de la variedad de alimentos, de un techo y de bienes para su sustento. Sin embargo, el hombre presiona cada vez más sobre las especies y sus entornos. Como resultado de ello, muchas plantas y animales están en peligro y también lo están procesos naturales esenciales como la polinización por los insectos y la regeneración de los suelos por los microorganismos.
Para alimentar a una población creciente, la agricultura ha de proporcionar más alimentos. También será esencial aumentar su resistencia protegiendo una amplia gama de formas de vida con rasgos únicos, como las plantas que sobreviven a las sequías o los ganados que se reproducen en condiciones adversas. Mediante prácticas agrícolas sostenibles se puede alimentar a las personas y proteger los océanos, los bosques, las praderas y otros ecosistemas que dan acogida a la diversidad biológica.
Una rica variedad de plantas cultivadas y animales domesticados constituye el fundamento de la biodiversidad agrícola. Sin embargo, las personas dependen de tan sólo 14 especies de mamíferos y aves para un 90 por ciento de su suministro de alimentos de origen animal. Y tan sólo cuatro especies -el trigo, el maíz, el arroz y la patata- proporcionan la mitad de la energía de origen vegetal que ingerimos.
En lugar de una variedad única de cultivo que garantice un alto rendimiento, es más probable que los agricultores de los países en desarrollo necesiten un conjunto de cultivos que crezcan bien en climas duros o animales resistentes a las enfermedades. Para los agricultores más pobres, la diversidad de la vida puede ser la mejor protección frente al hambre. Los consumidores también se benefician de la diversidad, al poder elegir entre una mayor variedad de plantas y animales. Esto contribuye a una dieta nutritiva, que es particularmente importante para las comunidades rurales con un acceso limitado a los mercados.
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