¿Qué es el “Efecto 2038”?
El “Efecto 2038” es un bug que, en cierta medida, se parece al “Efecto 2000” del que tanto se habló en 1999. Este bug, relativo a la codificación del tiempo en los sistemas de 32 bits, nos emplaza a un posible fallo de sistemas en enero del año 2034.
Eric en Flickr
Aunque era algo que se conocía, en el año 1999 mucha gente entró en “modo pánico” cuando los informativos y periódicos no paraban de hablar del Efecto 2000. También conocido como Y2K, bajo este término se escondía un bug que podía afectar a sistemas muy antiguos que codificaban el año en dos dígitos; por tanto, la llegada del año 2000 y su “00” podría interpretarse como el año 1900 y se podría desatar el caos absoluto.
Llegó el 1 de enero del 2000 y, finalmente, no pasó nada grave. Los aviones no cayeron del cielo ni se produjo un apagón masivo en el suministro eléctrico, las empresas invirtieron en solventar el problema y todos los temores se quedaron en una especie de leyenda urbana que muchos recordamos como algo del pasado que, realmente, quedó amplificado por los medios de comunicación y algunas campañas gubernamentales algo exageradas.
Quizás sea demasiado pronto para pensar en ello y, por este motivo, no se conozca mucho pero el “Efecto 2000” no es el único bug relativo a las fechas que existe y, de hecho, dentro de 24 años nos enfrentaremos a algo parecido en lo que se conoce como el Efecto 2038.
El Efecto 2038
Dudo mucho que en el año 2038 nos enfrentemos a un apocalipsis como el que algunos anunciaban con la llegada del año 2000 aunque, en cierta medida, estamos hablando de un problema parecido.
En la norma IEEE 1003, también conocido como POSIX, se definen una serie de estándares que normalizan una serie de interfaces para sistemas operativos y, de esta forma, poder crear aplicaciones multiplataforma. Entre los estándares que define POSIX encontramos la medida de tiempos de los sistemas de 32 bits; es decir, el reloj que usan estos sistemas.
El reloj que tienen muchos computadores no es más que un contador de segundos que se va incrementando con cada segundo que pasa. La gracia de este sistema es que se toma una fecha como referencia y, cuando se quiere saber la hora, se mira el contador de segundos y se hace la traslación a formato de fecha tradicional (día, mes, año, hora, minutos y segundos). Concretamente, la fecha de referencia es el 1 de enero de 1970 y, por tanto, el tiempo se mide como el número de segundos que han pasado desde dicha referencia.
En un sistema de 32 bits, la variable del tiempo se codifica como un entero con signo y, por tanto, se deja un bit para almacenar el signo y los 31 bits restantes para codificar los segundos. Si hacemos el cálculo de 2 elevado a 31 obtenemos como resultado 2.147.483.648 segundos que es un equivalente a unos 68 años.
Dicho de otra forma, cuando lleguen las 03:14:07 UTC del 19 de enero de 2038, el contador de segundos llegará al máximo número que puede almacenar en positivo y, si se sigue incrementando, se saldrá del rango de los números positivos y, por desbordamiento, entrará en el intervalo de los números negativos. Tras llegar al número 2.147.483.647, el contador se trasladará, en el intervalo de un segundo, al -2.147.483.648 y la fecha del sistema pasará al 13 de diciembre de 1901.
Este gran salto al pasado, evidentemente, no es algo simple y es un bug que se mira con cierta atención porque, al igual que ocurría en 1999, nadie sabe a ciencia cierta los efectos que podría tener en los sistemas desplegados.
¿Son los 64 bits una solución al problema? Obviamente, migrar hacia sistemas de 64 bits elimina el problema pero existen muchos sistemas antiguos (por ejemplo basados en COBOL) que sí requerirán soluciones (o migraciones).
Si alguien tiene curiosidad con este tema, quizás le interese probar la herramienta de conversión que ofrecen en Epoch Converter.
El mito de los 72 píxeles por pulgada
Esta entrada continúa con el tema de la anterior, esta vez para profundizar en una idea que está muy extendida pero que me temo que nos lía más que ayudarnos: la costumbre de redimensionar para web a base de remuestrear a 72 ppp. Según algunos expertos, el origen de esta práctica posiblemente esté relacionada con el hecho de que, en ciertos equipos de Apple de los años 80 (siglo XX), la resolución de la impresora y la del monitor guardaban alguna relación fija entre sí (como 72 ppp y 144 ppp, según he leído), lo cual quizá acabó generando la creencia de que los 72 ppp eran un valor de densidad universal y que además poseían algún tipo de ventaja en sí mismos. Otros atribuyen esta idea a una malinterpretación de criterios tipográficos que en su día se empleaban para considerar que un texto era legible en monitores de 72 ppp, en parte debido a que la unidad de medida “puntos” (en PostScript) se define como fracción de pulgada: concretamente, y no por casualidad, como un 1/72 de pulgada.
En todo caso, si esta idea se ha extendido tanto, es porque como ya vimos en el vídeo anterior, es un tema poco intuitivo y que se presta a confusión. No he querido explicarlo en el vídeo para no alargarlo, pero yo, como todos, pasé por mi confusión con este tema y hasta llegué a desarrollar teorías todavía más fantasiosas que las de los 72 ppp. Comento esto porque, dado que en el vídeo he intentado ir al grano, puede parecer que yo veo todo esto clarísimo y que la gente debería nacer sabiéndolo. Pero nada de eso, todo lo contrario – incluso teniéndolo claro hoy en día, para hacer el vídeo me he tenido que hacer un guión muy detallado y seguirlo con cuidado, porque si no, me liaba (de hecho, espero que no se me haya terminado colando ningún despiste o gazapo numérico). Es más: mi intención ni siquiera es que nadie deje de hacer las cosas como las hace. Solo trato, como siempre, de proporcionar la información que yo considero más relevante para que, a partir de ahí, cada cual decida qué le conviene más. Pero eso sí, que decida con conocimiento de causa, para no andar a tientas o dando palos de ciego sin saber exactamente el por qué de las cosas. Si he conseguido esto, me daré por más que satisfecho.
Estos son los mitos que trae consigo la Semana Santa
La modernización ha hecho que las tradiciones que impuso el imaginario Católico hoy se vean como creencias dignas de mofa. No comer carne o no tener relaciones sexuales se ven como mitos que hoy la ciencia pueden rebatir.
Pero todo tiene una explicación. Y quizás, hasta científica. Aquí les mostraremos algunos mitos cuyo origen puede ser más lógico de lo que piensan:
No pueden tener sexo en Semana Santa porque se quedan pegados:De hecho, así no sucediera en esta fecha en especial, la gente sí se puede quedar pegada en algunos casos. Esto sucede porque un problema físico o psíquico producido en la mujer, que puede ocasionar que durante el acto ocurra una contracción involuntaria en ciertos músculos vaginales. Estos pueden aprisionar al pene y por supuesto, la pareja se queda pegada. Para esto se tiene que tomar un relajante muscular y liberar al compañero.
No pueden tener sexo en Semana Santa porque irán al infierno (sobre todo si es Viernes Santo): Recuerden que el año litúrgico viene desde la Edad Media, donde nació la concepción del pecado ante la relación con el propio cuerpo. Este estaba separado del alma, y era más importante la salvación de esta que el placer de la carne. Y eso tenía una connotación negativa.
No pueden comer carnes rojas: Oh, sí, la semana infernal para quienes odian el pescado. Ni siquiera el Concilio Vaticano II pudo cambiar la tradición de 1950, que indicaba que el viernes era un día de recogimiento por la muerte de Jesús. En los pueblos no había un alma. Bien, esto también es un signo de sacrificio: Abstenerse de comer algo que por tradición es apetecible. Los sectores más tradicionales y menos ortodoxos del catolicismo promueven ayunos, entre otras cosas.
Si se corta el pelo en esos días, lo tendrán perfecto: De hecho, eso tiene que ver más con el tiempo de la luna menguante. El mito tiene origen en los pueblos agrícolas, en los que se veía que lo que funcionaba para las plantas podría funcionar para el cabello. Pero no hay estudio científico que pueda comprobar esto, hasta la fecha.
No pueden irse de juerga: Hasta la fecha, nadie se le ha aparecido el diablo hasta en alguno de los clubs más conocidos. Pero sí, por mandato, solo se puede escuchar música sacra y no tener ninguno de los placeres mundanos. Jerarcas que representan a la Iglesia actual no ven nada de malo en irse de vacaciones y divertirse con la familia, aunque desaprueban el consumo de sustancias psicoactivas..
No pueden participar en juegos de azar o se arruinará: Judas Iscariote también le dio mala fama a todos aquellos que de ahí en adelante quisieran obtener dinero de lo que pudiesen apostar/vender/ofrecer. Incluso a los que quieren jugar Poker sin dinero de por medio. Como la historia lo ha demostrado, quienes se arruinaron lo hicieron por malos manejos financieros. O por estafar a la gente todos los días.
No se puede hacer oficio casero: Viene de la Biblia. Cuando Marta, la hermana de María, le decía a Jesús que esta debería ayudarle un poco en sus oficios. Para Jesús fue más importante que ella dispusiera de tiempo para su palabra y luego sí, el trabajo. En la tradición católica esto “distrae del recogimiento”. Incluso, no se podía viajar. El historiador Álvaro Valencia, entrevistado en el periódico La Patria, dijo que algún viajero con mala suerte se inventó algún cuento de espantos para justificar su mal día. Y se transformó en un mito.
Titanic: James Cameron intentará probar que Jack y Rose no cabían en la misma balsa
Antes de que pregunten, esto es ciencia señores: El cineasta James Cameron participará en el programaMythbusters para intentar probar que los protagonistas de la película Titanic, Jack y Rose, no cabían los dos en la puerta que usaron de balsa y que por eso (¡alerta-spoiler!) sólo Rose se salva.
En una entrevista con IGN, Cameron indica que “Mythbusters tratará este problema, y les ayudaré a hacerlo”. Más de alguno habrá visto esta imagen que ha circulado ampliamente en Internet probando que ambos caben en la balsa, incluyendo una extensa discusión sobre física en Reddit:
“En realidad no es un asunto de espacio, es un asunto de flotabilidad. Cuando Jack pone a Rose sobre la balsa, y luego intenta subirse – no es idiota, no quiere morir – la balsa se hunde, y como que se da vuelta. Así que está claro que hay suficiente flotabilidad sólo para una persona. Así que él toma la decisión de que ella sea la que se salve, en lugar de ahogarse los dos”, explicó Cameron.
Aparentemente el director ha pensado extensamente en este problema. Aunque muchos podrán pensar que no tiene mucho sentido investigar este tema, es interesante cómo una película romántica puede iniciar discusiones sobre física.
Link: James Cameron wants to help Mythbusters prove that Jack and Rose could not have both occupied that door-raft (Boing Boing)





